Hoy me he dado cuenta de que mi corazón se ha calmado, que ya no late desesperadamente al escuchar tu voz, que puede mantenerse sosegado con cada palabra que escucho de tus labios.
Hoy he entendido que llega un punto en tu vida donde de verdad ya no pudiste ser más feliz y que tu corazón lo guarda como un preciado tesoro.
Esta noche me he alegrado al oír tu voz, pero ya no de la misma manera que antes, no pensando en todo lo que no fue, en todo lo que sentí, ni en todo lo que te amé. Esta noche me alegre al oír tu voz porque he sabido más de ti, de lo que ha sido tu vida, como cuando un familiar que ha estado lejos mucho tiempo regresa y te cuenta sus historias.
Tranquilidad para el alma es saber que mi corazón se ha calmado saber que, aunque no concrete las cosas que debería hacer para mantener mi vida en equilibrio, hay una parte de mi que ya no hiere como antes.