viernes, 21 de febrero de 2014

Seguridad

Y tengo que reconocer mis limitaciones, aquello que no puedo hacer, aquello a lo que no me puedo arriesgar, puesto que la vida no siempre es correr riesgos mucho menos enfrentar obstáculos que sabes que no puedes pasar, la gracia esta en saber mirarlos y seguir.

Perdóname, pero eres uno de ellos, un obstáculo que no estoy dispuesta a intentar pasar, a medida que se acerca la hora me voy dando cuenta de que no quiero otra vida, de que no quiero entrar en terreno desconocido a un mundo del cual no me siento parte. Ya lo sentí una vez y perdí el horizonte de quien soy, por lo que prefiero mantenerme aquí luchando por lograr aquello que quiero obtener, teniendo la seguridad de que no seré un juguete mientras este en mis dominios, sintiéndome segura, estable y contenta con lo que tengo con lo que conozco.

Dicen que la ignorancia es el peor mal de la humanidad, y es bastante probable que así sea, pero a veces hay que hacerle caso al instinto cuando te dice que no estarás mejor que ahora y dar el paso en reversa cuando aún estas a tiempo.

Hace días que no salía de la bruma que me causaban sus palabras, hace días que solo pensaba en la posibilidad de ser feliz sin empezar a sopesar lo que estoy dejando de lado y me doy cuenta de que no quiero, de que me gusta mi vida, de que me gusta mi tormento y que es todo lo que quiero. Permaneceré aquí cuidando de aquellos que me han ofrecido su amor, permaneceré aquí cerca de la gente que me cuida, siempre aquí en el resguardo del tornado en que convertí mi vida.

Fui muy feliz, pero la felicidad no es el fin último de todas las personas, al menos tengo claro que el mío no lo es.

miércoles, 19 de febrero de 2014

Talento

Carezco de talento para la escritura, a pesar de que la lectura es uno de mis vicios predilectos si es que no el único, no puedo adherir las palabras a mis sentimientos para que ellos logren fluir con nitidez al momento de expresarme. Carezco de talento para la escritura y es uno de los tantos talentos que me gustaría tener, puesto que pase toda mi vida buscando algo para lo que sirviera, pero lo único que sé hacer es sumirme en la lectura, en mundos ficticios donde la imaginación te ayuda a formar panoramas que hacen la realidad más soportable.
En realidad no es que carezca de talento para la escritura, carezco de cualquier talento que se necesite para destacar en esta vida, y sigo sin saber si eso determina la personalidad de los seres, puesto que cuando te preguntan ¿Cuál es tu talento? suelo mentir diciendo que soy buena lectora y escritora, pero no poseo ningún punto de comparación con respecto a otras personas que al primer intento logran hilar ideas como si fueran poesía.
El ir reviviendo tantos momentos de mi infancia, el ir registrando todos los momentos en mi memoria y ser consciente de que un sin fin de ellos pasan como si fueran ficción delante de mis ojos hace que no aprenda nada, o quizás si aprendo pero no puedo tomar el peso que la gente común y corriente le da a los recuerdos, por ejemplo para saber cuando hay situaciones de peligro o cuando se debe desconfiar de alguien. Sobre todo en este punto debo hacer hincapié, prefiero seguir confiando en la gente y prestarle mi ayuda desinteresadamente cada vez que puedo, siento que si dejo de hacerlo perderé mi esencia a pesar de que esas personas puedan dañarme, he llorado, he sufrido y perdonado una y otra vez, pero sigo sin saber si esa es la naturaleza de todos los seres o solo es la mía, si es algo que la gente valora en verdad o solo es utilizado para aprovecharse.

Mientras tanto sigo trabajando en que las cosas no me afecten tanto como para poder entregarme sin reservas, sigo pensando en que esta manera de ser diferente algún día cambie la mentalidad de las personas que se topan en mi día a día. La esperanza es lo último que se pierde y quizás ese es mi talento, tener esperanza en que siempre habrá gente buena a pesar de que yo no me las tope en mi camino.