No sé que escribir, la negativa al comienzo de esta entrada da la señal de que mi estado de animo no es el más propicio para poder articular un texto decente, sin embargo aquí me encuentro, intentando dejar fluir las ideas.
Me han dicho muchas verdades en el corto tiempo que llevo siendo consciente de mi vida, pero me cuesta poder integrarlas a mi realidad y conseguir obrar según ellas, me imagino que debe ser porque el ser humano es un animal de costumbres y a mi se me hace más cómodo seguir así. También creo que prefiero seguir así porque crecí en una familia donde siempre se me obligo a ser discreta y no decir verdades que incomodaran a la gente. Mi familia siempre fue de decir las verdades a medias, las verdades que convienen cuando dañan a otro, verdades con ira, en realidad verdades que solo conllevan dolor, por lo que aprendí que es mejor no decirlas, puesto que a la par de esas enseñanzas aprendí que lo más importante es no dañar a la familia. Entonces ¿Cómo se supone que uno puedo aprender a decir la verdad en un seno familiar que te enseña dos cosas tan opuestas? Creo que es una de las tantas bases de mi personalidad y mis errores, con lo cual no intento justificarlos porque tengo plena certeza de que estaba en mi el poder de cambiarlos, pero preferí ser cómoda, seguir siendo una mascotita que cumple los deseos de su familia sin saber que es lo que realmente quiere para sí, salvo cuando tiene los caprichos a los que están todos acostumbrados.
No pensé que mi existencia podía interrumpir la vida de otro, no creí que mi manera de ser podía incomodar a tal grado a las personas que me rodean o que me rodearon en un momento como para percibirme como un tiempo estático. No es que quiera culpar a esa persona, pero me doy cuenta de que debo dejar ir todo de mi para poder avanzar, de que debo comenzar otra vez en mi soledad. No sé que tanto aguante, pero necesito intentarlo o si no acabar con esto.
Me han dicho muchas verdades en el corto tiempo que llevo siendo consciente de mi vida, pero me cuesta poder integrarlas a mi realidad y conseguir obrar según ellas, me imagino que debe ser porque el ser humano es un animal de costumbres y a mi se me hace más cómodo seguir así. También creo que prefiero seguir así porque crecí en una familia donde siempre se me obligo a ser discreta y no decir verdades que incomodaran a la gente. Mi familia siempre fue de decir las verdades a medias, las verdades que convienen cuando dañan a otro, verdades con ira, en realidad verdades que solo conllevan dolor, por lo que aprendí que es mejor no decirlas, puesto que a la par de esas enseñanzas aprendí que lo más importante es no dañar a la familia. Entonces ¿Cómo se supone que uno puedo aprender a decir la verdad en un seno familiar que te enseña dos cosas tan opuestas? Creo que es una de las tantas bases de mi personalidad y mis errores, con lo cual no intento justificarlos porque tengo plena certeza de que estaba en mi el poder de cambiarlos, pero preferí ser cómoda, seguir siendo una mascotita que cumple los deseos de su familia sin saber que es lo que realmente quiere para sí, salvo cuando tiene los caprichos a los que están todos acostumbrados.
No pensé que mi existencia podía interrumpir la vida de otro, no creí que mi manera de ser podía incomodar a tal grado a las personas que me rodean o que me rodearon en un momento como para percibirme como un tiempo estático. No es que quiera culpar a esa persona, pero me doy cuenta de que debo dejar ir todo de mi para poder avanzar, de que debo comenzar otra vez en mi soledad. No sé que tanto aguante, pero necesito intentarlo o si no acabar con esto.