Francamente de la última persona que pensé hablar en mi vida es de ti, algún día fuiste una posibilidad, pero aquella idea se desvaneció tan rápido como ha pasado el tiempo hasta hoy, pero en este minuto me encuentro evaluado mis sentimientos y dándome cuenta de que te extraño, pero eso es algo que me ocurre a mi solamente ¿Cierto?
Es imposible describir como llegaste a cambiar todo en unos días, como lograste enfocarme en otras cosas, como me ayudaste a distraerme y no olvidar lo esencial en la vida. Creo que para poder resumir lo que me has recordado solo podría hacerlo diciendo que a veces es necesario parar un poco, detenerse un segundo, no importa si quiera el lugar en el que te encuentre y mirar a tu alrededor, darte cuenta de que todo el ajetreo del día a día terminar cansándote y haciéndote olvidar lo fundamental de disfrutar el momento.
Eres justamente el chico que le vendría bien a mi vida, pero lamentablemente yo no soy una chica viable para la tuya, de hecho ni siquiera figuro como una posibilidad y no puedo evitar que esas palabras duelan. Creo que entrarán en la lista de las cosas dolorosas que me han dicho.
Sin embargo tampoco olvidaré tus caricias, tus abrazos, tus besos robados de repente que hacían que me cohibiera de la nada, tu incomodidad al tomarme de la mano, creo que no alcancé a decírtelo, pero note que ese gesto es muy importante para ti. El sentir tu cuerpo, recostar mi cabeza en tu pecho un momento, hablar de lo que fuera sin importar el tiempo, el lugar o las responsabilidades. Las conversaciones hasta altas horas de la madrugada, verte solo porque sí y eso tan solo paso en unos días.
¿Cómo definirte mi pequeño elefante? Apareces e iluminas con tu forma de ser partes oscuras de mi vida, apareces en momentos precisos donde es necesario recobrar la calma, apareces sin poder determinar los lapsus de tiempo para saber la frecuencia de tus apariciones, apareces cuando quieres y te vas de la misma forma, apareces siendo tú y no hay más razón para que me gustes que el simple hecho de que solo te importa serlo. No te conozco y siento que nunca terminaré de conocerte, pero sé que no se puede estar más cómoda con alguien.
Apareces y me ayudas a recobrar el foco con tus palabras, con tu visión de la vida, con las conversaciones que tenemos y yo no podría desear más en esta vida que tener aquello que hace falta para que nunca más te fueras, pero aprendí a quererte así, sin desear que dejes de ser tú, sin pretender influir en tu vida más de lo que me permites, sin poder retenerte ni poner amarras a tus alas. Aprendí a quererte libre, sin dejar de sentir esta pequeña tristeza cuando emprendes vuelo, aprendí a quererte feliz aunque no pueda ser yo la que contribuya directamente en ello, aprendí a quererte por los momentos, por las caricias y por sobretodo por tus ausencias.
He aprendido a querer de una forma diferente y no sé que es, he aprendido a querer de manera libre y no sé si me sienta bien, siento algo diferente y no es correspondido, pero ¿Cuántas veces no he dicho lo mismo? No soy infeliz si no estas conmigo, pero mil veces preferiría que te quedaras a mi lado, sin embargo la vida sigue y soy una agradecida de los momentos vividos.
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