miércoles, 22 de septiembre de 2010

Pensamientos intranquilos

Da lo mismo cuantas veces intente esquivar aquel agujero en el piso que veo tantas veces acercarse a mí, pues siempre como una tonta caigo, lo peor es que ni siquiera me esfuerzo en caer de alguna manera razonable para que no me duela, simplemente caigo sabiendo que esta vez dolerá más que la anterior y que lamentablemente las heridas serán más profundas esta vez.
No puedo tampoco esquivar los recuerdos que llegan a mi mente tan fugaces cuando paso por un lugar, pues aunque muchos de ellos ya los he olvidado y siento una frustración tremenda cuando tengo la sensación de que algo me recordaba aquel lugar y no poder atraer aquellos momentos a mi mente, hay muchos otros que jamás olvidare…
Y aquí estoy de nuevo intentando darle palabras a los pocos sentimientos estúpidos que me quedan, tratando de comprender quien soy yo para juzgar a otros si la verdad estando en su posición haría lo mismo o quizás no, siempre limitada por aquella burda respuesta ante una pregunta que se me desarma como lo es aquel “¿Qué harías tu si….?” Contestando siempre con aquella evasiva de “No sé, tendría que estar en la situación para saberlo”, siendo bastante sincera eso es una falacia, pues sabes que lo que la otra persona hizo esta errado sin embargo tu también cometerías el mismo error, pero solo en un ámbito, el amor.
Este desorden hormonal en conjunto con las reacciones químicas de tu cerebro, es la excusa perfecta para caer una y otra vez en el mismo agujero, pararte y seguir, pero volver a caer y mientras tanto añorar el tiempo en que caíste, pero en superficies mucho más suaves, pues siempre la que viene es peor a la que caíste antes.
Quizás en esta situación me encuentro ahora, quizás sea una especie de karma el que estoy pagando por todas las veces que les hice vivir lo mismo a otros, pero de algo si estoy segura y es que duele demasiado. Que aun estando dispuesta a dejar todo, arriesgar todo y destruirme el corazón por completo en esta cruzada hacia la felicidad, hay veces en que miro hacia atrás y vislumbro el momento en que mi camino se dividió en dos, añorando el momento en que eso sucedió y el por qué no tome la otra vía.
Pero lo hecho, hecho esta y no queda nada más que una noche fría y solitaria, recordando todas estas estupideces, escribiendo de nuevo para poder desahogar mis pensamientos, porque después de todo mi único amigo incansable y fiel, es mi computador.

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