sábado, 17 de agosto de 2013

You and I (Reencuentro)

En este capítulo sera necesario que escuches esta canción, complementa perfectamente los sentimientos que se producen al escribir esta historia y por ende, también espero que se mimeticen con los sentimientos del lector  "Danna Paola - No Es Cierto ft. Noel Schajris"

Después de aquella visión en el estacionamiento del aeropuerto, Pascale sintió que su vida se desmoronaba, recordó aquella noche en que todo cambió, las dudas que le había dejado aquella mujer de pelo rojizo y las noches en que lloró su partida hasta odiarla. Se encontraba perdida en recuerdos mirando como ella se alejaba junto a los que suponía eran su familia, ya que no los reconocía después de tantos años, cuando de pronto apareció Montserrat a su lado, sorprendiéndola con un beso en los labios. 

Pascale recordó la razón que la había mantenido cuerda hasta ahora, la mujer que formaría parte de su vida para siempre, la mujer con la que había decidido compartir el resto de su vida y decidió seguir adelante con sus planes, ¿Por qué el regreso de Emilia significaría dejar de lado sus compromisos, su vida? Ya lo había hecho muchas veces antes y no le permitiría desestructurar su mundo de nuevo, menos de esta forma, ya no perdería nada más por ella. Abrazó a Montserrat con las ansias de quienes no se ven hace mucho tiempo y la besó con el mismo sentimiento, con esas ansias que solo te dejarían 5 años de separación y una duda.

Subieron al auto y emprendieron el viaje, Montserrat se removía en el asiento ansiosa, pues sabía que le tenían una sorpresa y eso le encantaba, sabía de lo que podía tratarse pero no podía negar que desde hacía mucho tiempo había perdido las esperanzas de poder formar una familia con Pascale, sabía el daño que le había provocado esa chica, ni siquiera le gustaba mencionarla. Por esta razón había preferido conformarse con vivir a su lado, verla despertar cada mañana y poner todo de su parte para hacerla feliz, quizás el tiempo le diera la recompensa al amar tanto a esa mujer tan maravillosa.

Llegaron al restaurante, se sentaron en una mesa alejada de las demás, una mesa que tenía vista a Santiago. Pascale cada vez se ponía más nerviosa, pues le había costado mucho idear la forma precisa y perfecta de pedirle matrimonio a Montserrat, cenaron el plato favorito de Montserrat  y antes de pedir el postre Pascale le pide a su novia que mire por el ventanal, ella da vuelta su cabeza y en ese momento aparece en el edificio de enfrente un cartel enorme en el cual se escribía "¿Quieres formar parte de mi vida para siempre?". La mujer impactada corrió a los brazos de su amada y mientras la besaba llego el postre, panqueques de chocolate con helado, y junto al plato del postre una rosa con una cajita. Pascale cogió en sus manos la cajita, se arrodillo y, mientras Montserrat lloraba de emoción al ver su sueño cumplido, le pidió que se casará con ella.

Aquella noche hicieron el amor, pero la cabeza y el corazón de Pascale se ausentaron por completo de la consumación de su reciente amor. Por la mañana recibe una llamada inesperada, sus amigos de la universidad se han enterado de la noticia, ni ella misma entiende cómo "Maldito Ignacio, no puede guardar un secreto" pensó al momento en que vislumbro que su cómplice de años era el único que podría haberla delatado, acordó encontrarse en aquel bar de siempre  para tomar unos tragos. No pensó siquiera que ella pudiese estar ahí aquella noche, aunque lo anhelaba, sabía que era imposible.
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Al llegar a su antiguo hogar Emilia sintió una especie de calma que no experimentaba hacía ya mucho tiempo, el estar rodeada de las cosas que conoció desde pequeña hacía que se sintiera cómoda y complacida, su madre salió a su encuentro a penas escucho llegar el furgón también Matilda que quería ver de nuevo a su tía y entre los demás, la pequeña Ivana. Se le sobrecogió el corazón al ver a su pequeña adoración sin hablar con nadie y ambas se unieron en un abrazo infinito al verse, lo que fue suficiente para que sin ninguna palabra le dijera cuanto la había echado de menos en su ausencia.

La tarde transcurrió sin prisas, entre risas, bromas con sus hermanos y las típicas comidas de mamá que siempre le esperaban, esa cazuela tan odiada en otros tiempos, hoy era el plato más delicioso que había probado. Su padre le mostraba todos sus juguetes tecnológicos nuevos y entre una cosa y otra se abrió paso para poder descargar sus pertenencias en la pieza de alojados que habían habilitado, ya que la suya había sido modificada para sus sobrinos.

Ya por la noche y frente al computador recibió una invitación inesperada, aquel hombre que fue su pareja por tanto tiempo, hoy su mejor amigo, estaba de paso por la ciudad, tenía que cerrar unos negocios y debía partir de nuevo a E.E.U.U porque su mujer estaba a punto de dar a luz, "¿Quién hubiese creído que al final de cuentas se quedaría con la mujer que tantas veces despreció?" pensaba Emilia mientras tomaba su té y se alistaba para salir.

Se juntaron frente a la plaza Salvador y caminaron mientras conversaban de todo un poco, de sus viajes, de sus vidas, de las parejas que pasaron y las que se quedaron en el caso de él, hasta que de pronto surgió la pregunta que más temía "¿Por qué te fuiste de esa manera? ¿Por qué la dejaste y no le diste ninguna explicación?" Millones de recuerdos dolorosos se clavaron en su corazón y no supo que responder, por lo que decidió avanzar dos pasos más allá, donde el agua de la pileta salpicaba su rostro, dio media vuelta hacia él y le contestó "Porque hay cosas que deben hacerse, aunque a uno se le parta el alma" y se marchó.

Camino a casa recibió una notificación en su celular, Alejandra su antigua compañera de universidad había publicado en aquella red social tan odiada, lo que le pareció una noticia abrumadora, Pascale se casaba dentro de un mes, no, no, no, corrijo. Su mujer se casaba dentro de un mes, la mujer a la que más había amado en toda su vida había fijado fecha de matrimonio justo el día en que ella había puesto los pies en Chile. Ni siquiera había tenido tiempo de pensar en si estaba dispuesta a verla, si es que quería verla o si dejaría todo así, y de pronto esto. Tuvo el impulso de correr su coche a todo lo que daba, pero recordó que no estaba en Europa y que tampoco conocía la nueva dirección de la casa donde vivía Pascale, por lo que decidió hacer una llamada, sabía que esa persona la ayudaría, necesitaba concretar una junta, una manera camuflada de verla.

Llego la noche del siguiente día y no podía esconder sus nervios ante el inminente encuentro, pero ya no había como dar marcha atrás, debía verla, existían muchos asuntos por solucionar, promesas que cumplir y sobretodo una explicación que entregar. Arreglo de la mejor forma sus rizos rojos (había prometido dejar crecer su cabello hasta que arrancará de su corazón a aquella mujer, cosa que aún no sucedía), se puso su mejor vestido, verde para la ocasión, calzo sus tacones y camino a aquel bar.

Por su parte Pascale decidió que era hora de presentarle sus compañeros a su futura esposa, por lo que le pidió que le acompañara esa noche, ambas subieron al coche y salieron en dirección al bar. Acostumbrada a llegar a la hora se encontró con que todos estaban atrasados y decidió pedir unos tragos por mientras, un vodka para ella y para Montserrat una cerveza pues no tenía cabeza para beber, pasaba el rato y Pascale se impacientaba, hasta que al fin llegaron, y con ellos Emilia. Todos le felicitan por su compromiso, y de pronto Damián, su entrañable amigo se para y le dice "Hay cosas en la vida que uno no puede postergar, sobretodo cuando de felicitar a una antigua amiga, compañera y demases se trata, por eso te he traído un regalo directamente desde España Ole'! ", esas últimas palabras hicieron que el corazón de Pascale se acelerara al punto de creer que se iba a desmayar, pero se contuvo e intento disimular para no hacerle notar a su novia lo que sucedía, entonces aparece ella, la cara de todos se deforma sin saber como reaccionar.

Emilia nerviosa los saluda a todos y deja a la feliz pareja para el final. Mira a Pascale eternamente a los ojos y con esa mirada parece que borrara todo el dolor de la noche en que decidió marcharse de Chile, con esa mirada quería decirle que su corazón no ha cambiado de parecer, pero hay algo en la mirada de ella que le dice que no es correspondida, que existen muchas deudas por saldar y que el dolor se transformo en resentimiento, un resentimiento que aún permanece vivo y que no dejará paso al perdón. Prefiere hacer como si no hubiese leído nada de esto en los ojos de Pacale y las felicita a ambas alzando su copa en honor a ellas. Cuenta sus anécdotas en España y se divierte escuchando lo que ha sido de las familias y las vidas de sus amigos. De vez en cuando mira a una incomoda Pascale, pero pretende hacer como si eso no le afectará para nada, después de todo a estado una vida fingiendo que es así, trata de conversar con la pareja les pregunta de su vida, de su amor y finge una sonrisa de agrado frente a la historia.

Después de un rato y unos tragos, anuncia que es hora de marcharse, les explica que debe llegar a dormir a casa, pues su sobrina tiene problemas de sueño y ha reclamado mucho su presencia últimamente, se despide y sale del lugar con lágrimas en los ojos, decide caminar antes de tomar el coche para volver a casa, obviamente no puede manejar en ese estado. Mientras camina piensa que ni siquiera ha podido acercarse a ella, decirle cuanto la ha extrañado, decirle que sus sentimientos no cambiaron en todos estos años, decirle que aquella noche no fue su culpa y que daría lo que fuera por volver a estar entre sus brazos. De repente siente una mano en su hombro, se asusta pensando en que puede ser alguien que la quiere asaltar, después de todo la ciudad no ha cambiado en este aspecto, pero no, la que esta frente a ella es aquella mujer que ha sido la razón de su insomnio durante 5 largos años, se encuentra ahí parada frente a ella.

Pascale no sabe porque ha dejado a Montserrat en el bar, le ha dicho que tome el auto que vaya a casa, que  ella tiene asuntos que resolver por la PDI y que no volverá temprano, le besó la frente saliendo a toda prisa del bar, pues necesitaba alcanzar a Emilia, no podía permitirse el dar un paso tan grande en su vida sin saber la verdad de las cosas, sin cerrar el capítulo de su historia con ella y ahí se encontraba, frente a frente a la que fuera su mujer.

Pascale mira directamente a los ojos a Emilia y no sabe que hacer, no sabe que decir, solo quisiera besarla al igual que Emilia también quisiera hacerlo, pero ambas se reprimen, pues saben que no es lo correcto. Pascale la mira reprochandole sus años de ausencia, reprochando esas verdades que jamás fueron dichas y lo único que alcanza a decir es "Te extrañe". Esta declaración abre el paso entre ambas, cruza el abismo que se ha originado con los años y la distancia uniéndolas en un beso, uniéndolas en un camino hacia la noche que se prometieron hacía tantos años.

Aquella noche Pascale y Emilia se perdieron en un departamento comprado hacía muchos años por una de ellas, ya que era el departamento que ambas habían soñado para vivir juntas, esa noche ambas mujeres se perdieron amándose en lo que fuese un departamento destinado a verlas crecer como pareja, destinado a morir de pena porque sus habitantes nunca volvieron. Esa noche ambas mujeres recordaron sus votos de amor en una cama donde lo que sobraba era ropa y lo que faltaba era tiempo, tiempo para amarse.

Aquella noche Pacale pudo unir su cuerpo, su cabeza y su corazón de nuevo, frente a la mujer de tez blanca y pelo rojizo, esa noche la amó con todas sus ansias formando el mundo que se prometieron, formando aquel mundo donde solo existían dos personas y así se lo hizo saber "Esta noche solo existimos tu y yo"


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